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Para muchos de nosotros, 1967 es un año inmejorable en
lo que se refiere a la edición de discos (“Sgt. Pepper´s
Lonely Hearts Club Band”, “Buffalo Springfield Again”,
“Younger than yesterday”, “Surrealistic Pillow”, “Are
You Experienced”, “A Piper At The Gates of Dawn”…),
obras que, en muchos casos, representaron la culminación
de la psicodelia. Sin embargo, una vez alcanzada esta
cima, algunos músicos se cansaron de los excesos de la
época. |
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El disco de
Bob Dylan “John Wesley Harding” parece ser el punto de
inicio de cierta recuperación de la sencillez en las
formas musicales y el rescate de músicas tradicionales
americanas, arrinconadas, en parte, con la llegada del
pop y la psicodelia.
Tras una serie de discos que renovaron el blues
eléctrico y supusieron un cambio cuantitativo en las
letras de canciones rock, el judío errante recupera
historias de marginados y perdedores, imaginería bíblica
y vida en la carretera, alimento de las canciones
tradicionales americanas cuyas formas retoma en un disco
desnudo y seco que debió impactar como un puñetazo en
las caras de los melenudos colocados que dominaban la
escena musical de entonces.
Los Stones abandonaron sus aventuras ácidas y grabaron
“Beggars´ Banquet”, un disco primitivo embebido de blues
rural, comenzando una vuelta a sus orígenes musicales de
la mano del productor Jimmy Miller, los Beatles grabaron
uno de sus discos más directos y básicos, con una
portada blanca tras el barroquismo visual y sonoro de
“Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band” y Eric Clapton
disolvió Cream.
Pero la decisión de Clapton, según sus propias palabras,
obedeció al descubrimiento de un disco grabado por el
grupo protagonista de este artículo, The Band, que junto
a la Creedence Clearwater, Flying Burrito Brothers o
incluso los Flamin´ Groovies de la primera época sería
clave para recuperar el riquísimo legado musical
norteamericano. |
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Caminarás por la autopista sin fin. |
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Levon_and_the_hawks_1964 |
La historia
de The Band comienza a finales de los años 50, cuando un
joven canadiense de sangre india y judía, Robbie
Robertson asistió a un concierto de Ronnie Hawkins and
The Hawks, donde ya militaba Levon Helm como batería.
Impresionado por el sonido del rockero de Arkansas,
Roberton se une al grupo como guitarrista. Rick Danko, y
Richard Manuel (quien provenía de los Rockin´ Revols)
serían los próximos en unirse a la banda conocida como
The Hawks.
El último en unirse a esta formación, en 1961, fue el
teclista Garth Hudson, lider de Paul London and The
Kapers, con quienes ya había grabado un par de singles.
Garth era bastante mayor que los otros miembros del
grupo, y su familia no veía bien que tocase rock and
roll, por lo que tuvo que inventarse que daba lecciones
de música clásica a los restantes miembros del grupo
para poder ensayar con ellos.
Con esta alineación, Ronnie Hawkins and The Hawks
actuaron a destajo por el sur de Canadá y grabaron
varios singles, siendo su mayor éxito las salvajes
recreaciones de Bo Diddley recogidas en el sencillo "Who
Do You Love"/"Bo Diddley". |
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| Pero a
principios de 1964, desavenencias personales y
económicas hacen que The Hawks abandonen a Hawkins en
desbandada, montándoselo por su cuenta como The Squires
y Levon and The Hawks, dándole una orientación más blues
y soul a su música. |
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Poesía eléctrica.
En 1965 Bob Dylan estaba redefiniendo el blues eléctrico
tanto a nivel formal como a nivel literario y necesitaba
un grupo que pudiese servirle para plasmar ese “sonido
salvaje mercurial” que escuchaba en su mente.
Por suerte, Mary Martin, secretaria de Albert Grossman,
manager de Dylan por aquel entonces, propuso a Levon and
The Hawks para ello, y tras verlos en directo, Zimmerman
decidió quedarse con Helm y Robertson guitarra y batería
respectivamente) para su experimento, a pesar de las
reacciones negativas por parte del público del festival
Folk de Newport, donde actuó acompañado de los miembros
de la banda de Paul Butterfield Sam Lay (batería) y el
gran mago de la guitarra blues de la escena judía de
Nueva York, Mike Bloomfield. Completando la formación
con el bajista Harvey Brooks y el teclista Al Kooper,
Dylan ofreció su famoso pase en el festival folk ,
sorprendiendo al público folkie que no esperaba una
explosión eléctrica de sonido salvaje sazonado con
letras surrealistas y que respondió con incomprensión y
abucheos, pero a pesar de ello, Dylan siguió fiel a su
visión y anunció la intención de continuar su aventura.
Con Robbie Robertson y Levon Helm sustituyendo a Lay y
Bloomfield, Dylan continuó tocando durante un par de
meses. |
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Dylan & The Band |
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Sin embargo,
Robertson y Helm pidieron a cambio de quedarse que se
unieran Danko, Manuel y Hudson, es decir los restantes
Hawks. Después de una serie de ensayos en Toronto,
podemos dar por comenzada una sociedad musical que
cambiaría la historia del rock: Bob Dylan & The Band.
Ese mismo año, publicarían el single “Positively Fourth
Street/Can You Please Crawl Out Your Window”.
Sus primeros conciertos en Nueva York suscitaron
reacciones negativas por parte de la crítica y el
público folkie de Dylan, quienes le acusaban de haberse
vendido al rock y haberse convertido en un producto de
consumo capitalista, sin embargo, después de esta gira,
nada volvería a ser igual en el mundo del rock. |
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Helm se cansó de los abucheos y abandonó el grupo por
un tiempo, siendo sustituido por Mickey Jones. A pesar de todo, la gira
continuó, pasando por Australia y culminando su tramo europeo en el
famoso concierto del “Royal Albert Hall”, celebrado el 17 de Mayo de
1966, (que en realidad fue grabado en el Free Trade Hall de Manchester),
cuyo testimonio está disponible oficialmente en el volumen IV de los
Bootleg Series de Bob Dylan.
Tras una introducción acústica en la que Dylan ignoró al completo sus
canciones más politizadas, dando rienda suelta a sus oníricas letras de
tintes beatnik, Dylan y The Band irrumpieron en escena como un huracán de
poesía eléctrica (Marlon Brando llegó a decir que las dos cosas más
ruidosas que había escuchado en su vida fueron un tren de mercancía
descarrilando y Bob Dylan actuando con The Band), abriendo su show con
la “Tell Me Momma” (un disparo de rock and roll directo y salvaje que
jamás se grabó en disco), y ofreciendo revisiones eléctricas de “Baby
Let Me Follow You Down” (basada en la versión del Reverendo Gary Davis e
incluida en el primer disco de Zimmerman), “I Don´t Relieve You (She
Acts Like We Never Have Met)” y “One Too Many Morning”, así como piezas
estelares de su Highway 61 Revisited (“Ballad of a Thin Man”, “Just Like
Tom Thumb Blues”, una homérica versión de “Like a Rolling Stone” que
será comentada más tarde) y un adelanto del recién editado “Blonde On
Blonde”, que contó con la guitarra de Robertson y colaboraciones de
Danko, Manuel y Hudson (merece la pena buscar el descarte de este álbum
titulado “She´s Your Lover Now”, disponible en el volumen II de las
Bootleg Series). La cima del concierto llega al final, cuando Dylan es
insultado por un miembro del público, que le llama “Judas”, a lo que
respondió su famosa frase: “I Don´t Believe You, You Are a Liar!!!”.
Acto seguido miró a The Band y les dijo: “Play Fucking Loud!!!”. La
versión de “Like a Rolling Stone” de aquella noche resuena enlatada en
CD años después, vengativa y triunfal. |
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| Esta febril actividad en los escenarios se
vio interrumpida por el famoso accidente de moto sufrido por
Zimmerman en julio de ese año 1966, que aprovechó para
desaparecer de la vida pública y dedicarse a su familia y a
tocar con sus nuevos amigos de The Band, quienes habían
alquilado una casa en Woodstock( la famosa Big Pink), retiro de
músicos y artistas por aquellos años previos al famoso festival. |
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Music From Big Pink.
Estos ensayos dieron lugar a grandes canciones que se hicieron populares
en voces ajenas incluso antes de ser publicadas por sus autores, como
“Quinn the Eskimo” a cargo de Manfred Mann y Hollies, “This Wheel´ On
Fire”, popularizada por Brian Auger and The Trinity, “Million Dollar
Bash”, que conoció una bonita versión a cargo de Fairport Convention...
Algunas de ellas fueron publicadas en “The Basement Tapes” (1975) como
respuesta de Dylan a la gran cantidad de ediciones piratas de estas
sesiones de 1967, y otras fueron a parar al primer álbum de The Band,
“Music From Big Pink” editado al año siguiente. |
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| El disco de debut de The Band sorprendió del mismo modo que el
citado “John Wesley Harding”, su aparente sencillez y el sonido bonachón
y lleno de humanidad de sus surcos cautivó a músicos de la época como
Van Morrison, Eric Clapton, Neil Young, Grateful Dead e incluso a George
Harrison, quien en el documental “Anthology” declaró que en los últimos
meses de la existencia de The Beatles era mucho más feliz tocando con
The Band que con sus compañeros de grupo. |
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Por otra parte, también sorprende que este disco, un
debut de un grupo desconocido suene como una obra de
madurez, pero poca gente sabía que estos cinco músicos
se habían curtido durante diez años en la carretera,
primero en los tugurios de Toronto y alrededores y
después acompañando a Bob Dylan durante sus giras
eléctricas y su retiro en Woodstock. Toda esa sabiduría
musical se puede apreciar en un álbum reposado y
reflexivo, que se abre con la doliente balada “Tears of
Rage” entonada por el pianista Richard Manuel con su
mejor tono Ray Charles, algo muy inusual en aquellos
años. En este álbum no encontraremos solos de guitarra
estridentes ni alardes instrumentales, sino una
verdadera labor de grupo donde cinco músicos
multiinstrumentistas ponen toda su habilidad al servicio
de la canción.
La mayor parte del álbum está compuesta por el
guitarrista Robbie Robertson, quien se destapa con la
totémica “The Weight” en la que Buñuel inspira una
exitosa fusión de country, gospel, ragtime y soul, que
se convertiría en uno de los clásicos indiscutibles del
grupo. |
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Por su parte, Richard Manuel contribuye con las
lánguidas baladas soul “Lonesome Suzie” y “At The Station”. De las
sesiones con Dylan en Woodstock se recuperan “This Wheel´s On Fire”
escrita por el bajista Rick Danko y Bob Dylan, la mencionada “Tears of
Rage”(Dylan/Manuel) y “I Shall Be Released”, compuesta por Dylan . Pero
es esta versión de The Band su lectura más recordada, y es también donde
Richard Manuel se haría famoso por su dulce falsetto rebosante de
melancolía.
Otra de las piezas más recordadas del disco es “Chest Fever”, con una
introducción barroca al órgano, obra de Garth Hudson, desarrollo casi
progresivo y una sección de viento estilo banda del ejército de
salvación. que sirve como guiño al pasado. Esta canción acabaría
convirtiéndose en uno de sus caballos de batalla en directo, con la
introducción titulada como “The Genetic Method”. |
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Las harapientas armonías vocales de Helm, Danko y Manuel
dan nueva vida al clásico country “Long Black Veil”,
recuperando un género ausente en las listas de éxitos
desde hace mucho.
Pero no todo es redescubrimiento y recuperación, este no
es un disco retro, sino todo lo contrario, avanza hacia
delante, abriendo el camino a grupos mencionados al
comienzo de este artículo y a las hooligans pubrockeros
británicos (Brinsley Schwarz, Help Yourself, Graham
Parker e incluso Elvis Costello recogieron bastante
influencia del mismo).
Este nexo entre pasado y presente (y futuro) se plasma
de manera simbólica en una de las fotos interiores del
disco, donde aparecen los cinco miembros de “La Banda”
con las generaciones anteriores y posteriores a ellos en
una fotografía tomada por Elliot Landy en Ontario. |
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Sin embargo, no se hicieron populares de inmediato, un
accidente de Danko poco después de su edición, que les
mantuvo alejados de los escenarios buena parte de 1969
(aunque llegaron a actuar en el Festival de Woodstock)
el hecho de que no concediesen entrevistas durante ese
período y la confusión respecto al nombre del grupo y el
disco (mucha gente pensaba que el grupo se llamaba “The
Band” y que era obra de Music From Big Pink), rodearon a
The Band de un halo de misterio que desaparecería con la
edición de su segundo álbum el siguiente año, titulado
precisamente “The Band” y que despejaba incógnitas
mostrando una foto del grupo en blanco y negro en la
portada, ataviados como buscadores de oro del S. XIX. |
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Una banda americana.
En este segundo álbum podemos encontrar perfeccionados
los hallazgos del anterior, con los cinco miembros de
The Band en estado de gracia interpretativa y grandes
temas de Robertson y Manuel, como el titular “Across The
Great Divide”, pletórica de swing, el country rock de
“Rag Mama Rag” y “Up On Cripple Creek” (con un clavinet
tocado por Hudson lleno de funk), y las piezas centrales
del álbum “The Night They Drove Old Dixie Down” y “King
Harvest (Has Surely Come)”. |
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La primera
de ellas discurre solemne como un himno mientras Levon
Helm narra en primera persona el drama de la población
civil de los estados sureños durante la guerra de
Secesión americana, el dolor de perder a un hermano por
una guerra absurda, la carestía de alimentos y la
sinrazón de las guerras civiles.
Esta temática social se repite en “King Harvest (Has
Surely Come)”. Con una estructura de blues funk muy
parecida a algunos temas de Traffic y coronada con un
solo de Robertson en el que no sobra ni una nota (estilo
George Harrison),esta canción trata de la desesperación
de los pobres y su lucha, un gigante dormido que cuando
despierte tomará lo que le pertenece.
Por su parte, Richard Manuel, contribuye con baladas
lánguidas muy de su estilo, como la delicada “Whispering
Pines”, y cantando “Rockin´ Chair” donde expresa la
nostalgia del hogar de un ballenero que vuelve a casa
con sus amigos después de haber pasado toda su vida en
el mar. Sobrecogedora.
Con este disco llegó la consagración artística y
comercial del grupo, el disco alcanzó el puesto nº 9 en
las listas americanas, y The Band actuaron con bastante
regularidad por territorio norteamericano,
convirtiéndose en uno de los grupos más mimados por la
crítica de ese momento. |
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Miedo escénico.
Sin embargo, el éxito les llegó demasiado de una forma
demasiado repentina, de tocar en música sencilla en
pequeños locales se habían convertido en un estrellas de
rock, la locura de las giras, la histeria de los
conciertos y la irrupción de drogas duras en el entorno
del grupo empezaron a hacer mella en el estado de ánimo
de algunos de sus miembros, en especial en Richard
Manuel, que comenzó su descenso al infierno alcohólico
del que nunca saldría y en Danko y Helm que empezaron a
coquetear con la heroína. |
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Su siguiente
paso discográfico estaba pensado como la grabación de un
concierto ante una audiencia reducida en el Woodstock
Playhouse, pero las autoridades locales se opusieron a
ello, de modo que se grabó sin público en unas sesiones
breves y espontáneas que iban a ser producidas por Todd
Rundgren, pero finalmente fue Glyn Johns quien se hizo
cargo de ellas.
Lo que estaba previsto como un disco de rock optimista y
festivo acabó convirtiéndose en un disco con letras muy
confesionales, en ocasiones angustiosas, como en “Daniel
and The Sacred Harp”. Robbie Robertson recurre a una
imaginería casi religiosa en esta especie de parábola
sobre la integridad perdida a cambio de la fama. Con
Levon Helm como narrador y Richard Manuel haciendo de
Daniel, un órgano de iglesia tocado por Hudson y el
slide de Robertson, es una de las canciones más
importantes del álbum junto al tema titular, cantado por
Rick Danko, sobre la ansiedad y cansancio de la vida en
la carretera y los escenarios, sobre como un pobre
muchacho solitario se ve envuelto en todo eso y está
deseando que acabe… para empezar otra vez. “The Shape
I´m In”, un stomp blues cantado por Manuel y “Time To
Kill” continúan esta temática. |
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Sin embargo, hay momentos festivos como “Dr W.S. Walcott
Medicine Show”, donde rinden tributo a la tradición
americana de los “medicine shows”, en las que curanderos
y charlatanes vendían sus productos milagrosos en giras
itinerantes acompañados de músicos y bailarinas,
“Strawberry Wine”, entonada por un Helm bastante
colocado y adornada por el acordeón de Garth Hudson, con
un sonido muy Nueva Orleáns, o la preciosa “All la Glory”,
dedicada a la hija pequeña de Robertson.Editado en
agosto de 1970, “Stage Fright”, con un sonido más
pulido, más rock y menos rural que los anteriores, se
vendió muy bien, alcanzando el puesto nº 5 en la listas
americanas.
La vida es un carnaval.
Los meses posteriores los emplearon en preparar el
material destinado a “Cahoots”, su cuarto álbum en
estudio, editado en 1971. Comparado con los anteriores,
baja un poco el nivel, material menor como “Where do we
go from here”, “Thinkin´out Loud” o la mayor complejidad
musical del material, hace añorar los discos anteriores,
aunque contiene grandes canciones como “Life Is a
Carnival”, con arreglos de viento de Allen Toussaint, el
tema de Dylan “When I |
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Paint My Masterpiece”, el dúo de Richard Manuel con un
invitado de excepción, Van Morrison, en “4% Pantomime” o
la solemne “The River Hymn”.
Sin embargo, a pesar de su título, durante la grabación
de este disco, empieza a perderse la camaradería entre
los miembros del grupo, los problemas de Manuel con el
alcohol se acentúan, y Danko y Helm no aportan ninguna
canción al álbum. La llama comenzaba a apagarse.
Sin embargo, en directo continuaban siendo una de las
mejores bandas del panorama norteamericano. Su feliz
colaboración con Allen Toussaint se repitió en un
concierto celebrado en la nochevieja de 1971, recogido
en el doble álbum “Rock of Ages” (existe una reedición
en CD con temas no aparecidos en el Lp original y cuatro
temas de la actuación sorpresa de Bob Dylan junto a sus
antiguos compinches esa misma noche).
Este disco se beneficia de los arreglos de viento con
aromas sureños aportados por Toussaint, que perfecciona
lo llevado a cabo en ese sentido en los álbumes de
estudio, los temas ganan en swing y en fuerza, y La
Banda demuestra su buen hacer en vigorosas revisiones de
sus clásicos (“The Weight”, “Stage Frigh”, “King Harvest”,
“Across the Great Divide”, “Caledonia Mission”, “The
Night They Drove Old Dixie Down”…). Un disco comparable
a “Grateful Dead”(1970), los conciertos del Fillmore de
los Allman Brothers o “Mad Dogs and Englishmen” de Joe
Cocker.
En dique seco.
En cuanto a actividad discográfica, 1972, sólo conoció
la edición del disco en directo comentado hace escasas
líneas, y hasta 1973, la actividad musical del grupo es
bastante escasa. Fue en ese año cuando volvieron al
estudio para grabar “Moondog Matinee”, un disco
compuesto por versiones de clásicos del rock and roll y
el r&b como “Mystery Train” y piezas de Allen Toussaint,
Sam Cooke, Bobby Blue Bland, Chuck Berry y Fats Domino
entre otros. Ninguna de estas recreaciones puede
considerarse esencial y muchas de ellas suenan pobres en
comparación con las originales.
El resto del año lo emplearían en acompañar a Bob Dylan
en la grabación de su álbum “Planet Waves”, el único
disco de estudio que grabarían juntos (“The Basement
Tapes” no es un producto acabado, y su edición tuvo como
propósito frenar las ediciones piratas). Es un disco que
muestra la cara amable del amor en canciones dedicadas a
su mujer Sara (“Wedding Song”,“Tough Mama”, “Never Say
Goodbye”, “Something There Is About You”), la clásica
“Forever Young” dedicada a su hijo, y el reverso oscuro
de este amor y serenidad familiares, “Dirge” y “Going,
Going, Gone” parecen predecir las nubes oscuras que se
acabarían cerniendo sobre el cielo de Dylan en los años
de “Blood On The Traces”.
Publicado en 1974, el disco llegó al número 1 en listas
americanas, de modo que La Banda y Dylan se replantean
su sociedad y emprenden una gira ese mismo año. Una gira
de estadios de gran éxito, la primera que realizaban
desde 1966, pero en este caso, la alquimia sonora es
sustituida por profesionalidad, y los magos del sonido
de 1966 son ahora una banda de rock de estadios
perfectamente engrasada, aunque en algunos casos suenan
demasiado impetuosos, perdiendo un poco la calidez y el
intimismo de su música.
Dicha gira queda recogida en el doble disco en directo
“Befote The Flood”, con inspiradas lecturas de “Lay,Lady,Lay”,
“All Along The Watchtower” y “Like a Rolling Stone”,
pero también otras demasiado forzadas de “It Ain´t Me,
Babe”, “Highway 61 Revisited” o “Blowin´ in The Wind”,
todas ellas a cargo de Bob Dylan y The Band. También hay
espacio para interpretaciones en solitario por parte de
Bob Dylan, y de algunos clásicos del grupo, ya sin Dylan.
La novedad en este sentido reside en la inclusión de
“Endless Highway”, el clásico perdido del grupo.
Proviene de las sesiones de “Cahoots”, y fue
perfeccionada en las sesiones de “Moondog Matinee”, pero
nunca fue publicada al margen de este disco en directo
(y de “Live At Watkins Glen”, disco que recoge la
actuación de The Band en el festival del mismo nombre,
donde también actuaron Allman Brothers Band y Grateful
Dead). |
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Viaje al sur.
A finales de 1973, Robertson se había establecido en los
Ángeles, donde se hizo con unos estudios de grabación,
Shangri-La, un antiguo burdel, acondicionado para esta
función.
Los restantes miembros del grupo le siguieron en 1974 y
volvieron a ensayar con regularidad, gracias a disponer
de un estudio a tiempo total. Tras la gira con Dylan,
comenzaron a dar forma a lo que sería el resurgir
creativo de The Band, pero al mismo tiempo su canto del
cisne en estudio.
Con una sonoridad limpia, semejante a la de “Stage
Fright”, pero con unos arreglos de teclados más
modernos, las canciones de este disco vuelven a tener el
toque mágico, el paseo por Nueva Orleans de “Ophelia”,
la emotiva “It Makes No Difference”, la epopeya del
éxodo de los Acadios hasta Lousiana, “Acadian Driftwood”,
con reminiscencias bíblicas, influencias literarias de
John Steinbeck (“Las Uvas de la ira”) y elementos de
road movie, cantada por Rick Danko, Richard Manuel y
Levon Helm y “Rags and Bones”, sobre el abuelo de
Robertson, un vagabundo que vivía en la calle contando
historias y cantando viejas canciones a cambio de unas
monedas, un canto a esas personas cuya magia se pierde
para siempre excepto en la memoria de unos pocos
elegidos.
El disco resultante se tituló “Northern Lights, Southern
Cross” y se editó en 1975, recibiendo muy buenas
críticas, pero sin hacer demasiado ruido en las listas
de éxitos, alcanzando el número 26 en Estados Unidos.
Ese mismo año colaborarían en la grabación de “No Reason
To Cry” de Eric Clapton y “The Woodstock Album” de Muddy
Waters.
A pesar de este regreso a la forma, el cansancio
acumulado de tantos años en la carretera, así como
problemas con su compañía de discos lleva a Robertson a
tomar la decisión de abandonar las giras en 1976. El
resto del grupo apoya su decisión y anuncian que darán
su último concierto el día de Acción de Gracias. |
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El ¿último? Vals.
Según las palabras del propio Robertson, este iba a ser
un concierto especial, más que de un concierto iba a ser
una celebración, la despedida de uno de los grupos más
influyentes de los años 70 de los escenarios no podía
ser menos.
Acudieron como invitados admiradores y amigos de la
talla de Neil Young, Joni Mitchell, Dr John, Van
Morrison, Eric Clapton, Muddy Waters y Bob Dylan,
quienes tocaron canciones propias junto a The Band,
quienes a su vez, dieron un repaso a lo mejor de su obra
en un concierto filmado para la posteridad por Martin
Scorsese y acerca del que se ha escrito mucho ya. El
álbum triple y la película, titulados ambos “The Last
Waltz” fueron un éxito absoluto, y tanto uno como otra
han marcado un hito en sus respectivos géneros.
A pesar de esta despedida, The Band tuvo que editar un
disco más, debido a obligaciones contractuales. Ese
disco se tituló “Islands”, formado por sobrantes de
discos anteriores, y quizá solamente sean memorables
“The Saga of Pepote Rouge” y “Knocking Lost John”.
Publicado el año del punk, apenas suscitó interés de
público y crítica, poniendo un anticlimático punto y
final a la carrera del grupo. |
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Coda.
En el mundo del rock, las promesas son algo que jamás
deberían romperse. Al margen de discos en solitario más
o menos dignos(“Levon Helm and the RCO Allstars” y el
debut de Rick Danko son especialmente interesante) , lo
relacionado con The Band posteriormente a The Last Waltz
tanto en los escenarios (la primera de ellas fue la gira
de 1983) o en disco (“Jericho”, “High On The Hog” y “Jubilation”)
es perfectamente olvidable. Robertson no tomó parte en
ninguna de estas reuniones. |
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