A finales de los 70 y principios de los 80,  como consecuencia del aburrimiento y hastío que suponía el hecho de que el punk hubiese perdido su primitivo significado, convirtiéndose en otra moda más, grupos de jóvenes deciden que para tomar unas referencias musicales más acertadas: han de fijar  sus miras  algo más atrás de la década en la que viven. En concreto sobre esas bandas de mediados de los 60, que sí encarnaban el verdadero origen del espíritu punk,-o quizás deberíamos decir simplemente rock and roll-, y que tenían una actitud consecuente con ese espíritu. Y el medio más fácil para acceder a esas bandas fue a través de recopilatorios como Pebbles o Nuggets.

 
 
                                                           
 
 

Pronto todo  esto empezó a dar su fruto, y  bandas de garage revival proliferaron a lo largo y ancho del planeta como setas. En una primera hornada surgieron grupos hoy ya míticos y  que todos conocemos, como Lyres, Chesterfield Kings, Fuzztones o Cynics, que dieron el pistoletazo de salida  a todo lo que vendría después. No obstante este sonido totalmente underground acabó teniendo también su vertiente comercial, cuando grupos como  las Bangles fueron “adoptadas” por Prince, aunque esto no fue lo habitual.

Esta explosión de primeras bandas fue tomada como referencia a su vez por las que vinieron a continuación, en una segunda hornada, entre las que incluiríamos a THE BROOD, con iguales influencias y actitud que las primeras. Pero si antes hablábamos de underground, con ellas se rizaba el rizo, porqué: ¿qué podría serlo más que esa misma música, energía y rabia, interpretada por un grupo formado íntegramente por chicas?

 
 
                                                           
     
 

La banda se formó en 1983, en Portland (Maine, USA), y los motivos de su formación no difieren de los que puedan ser los habituales para cualquier tipo de banda de r’n’r formada por teenagers: la necesidad imperiosa de pasarlo bien, emular a sus héroes musicales de décadas pasadas, romper con la rutina y la mediocridad del día a  día, y por supuesto ligar, ser popular y divertirse todo lo que uno pueda.

 
               
 

 
 
       
 

The Brood eran:

Chris Horne (guitarras y voz),

Crystal Light (batería),

Betsy Mitch (bajo)

Allyson (teclados y farfisa)

 
     
                       
                                                           
             
 

Chris Horne recordaba de esta primera época  lo siguiente: "Yo coleccionaba discos y Richard Julio (quien después seria manager y productor del grupo) era el propietario de una tienda de discos llamada Wax Museum, en Portland. Allí es donde nos conocimos en 1978. En aquellos días estaba obsesionada con el sonido 60’s punk y coincidió con que estaba aprendiendo a tocar la guitarra, me dije a mi misma - Ey! ¡Esto puedo hacerlo yo!”-  , poco después me compré una guitarra Baldwin.”

 
               
                                                           
     
 

Pues bien, las Brood representaron en la Costa Este, lo mismo que otro gran grupo de garage todo chicas representó justo en el otro extremo. En efecto, nos referimos a las Pandoras. Estas, no obstante, con mucha más repercusión mediática.

Pero ¿qué hacia diferentes a las Brood? ¿Qué las hacia especiales? Pues seguramente un compendio de cosas:

-sus canciones, con esas letras de desamor, engaños, frustración juvenil, arropadas con una base de garage-punk contundente, primitivo y descarnado.

-La voz de Chris, furiosa, agresiva.

-Instrumentos vintage: ese farfisa hipnótico y psicodélico, amplis Vox y fuzz a mansalva. Y esa armónica salvaje, junto a una batería tribal, primitiva, contundente, marcando territorio...

 

Realmente cuando suenan tienes la sensación de que si te asomas a la ventana, allá fuera vuelve a correr el año 1966.

A parte de esto, había algo más que daba  ese toque característico a  su sonido, y era su forma de tocar la pandereta, con una base de 1-3, típico de la zona de Nueva Inglaterra, cuando lo tradicional en el resto del mundo es hacerlo en 2-4.

 

Además, no olvidemos algo importante: realizaban una auténtica labor arqueológico-musical, al incluir en sus discos versiones de grandes canciones perdidas en la noche de los tiempos, de bandas de su zona, como por ejemplo  The Mauve, Young Alley Cats, y The Legends.

Así mismo, y al contrario que la mayoría de la hornada del 83,-y a pesar del tiempo que transcurría entre un disco suyo y otro-, las Brood siempre emergían de nuevo donde menos lo esperabas, bien con nuevas canciones, bien con giras y actuaciones aquí y allá: un pequeño concierto en Boston, una mini gira por España, o teloneando a "?" and The Mysterians en Manhattan. Nunca podías dar por hecho que el grupo se había disuelto.

 
     
                                                           
       
 
Al hilo de lo que comentaba antes sobre que fueron algo así como la respuesta a  las Pandoras, y antes de seguir avanzando en la historia, es preciso decir que hubo una ocasión en la que ambas bandas compartieron cartel: en 1984, unos meses después de su formación, en el club Geno de Portland. Las Brood habían oído hablar con anterioridad de las Pandoras a  través de Debbie DeMarco, del grupo Plan  9, que eran de Rhode Island y justo acababan de volver de gira de la costa oeste. Las Pandoras acababan de empezar, y tenían previsto tocar en Nueva York,  y las Brood , que ya llevaban un tiempo tocando, les ofrecieron compartir actuación con ellas en ese club.
 
   
 

 
     
                                                           
     
 

Y así fue, pero  con tan mala suerte que las Pandoras llegaron tarde y se perdieron la actuación de las Brood...

Paula “Pandora”, apenada, al final de su show invitó a Chris “Brood” al escenario para que tocara con ellas su adaptación del “Gloria” de los Them, que habían renombrado como “Melvin”.  

 

Algunos meses después,  Ron Rimsite, editor de fanzine 99th Floor, tras asistir a uno de sus conciertos en Boston, decidió grabarles un par de temas. El asunto transcurrió de la siguiente manera: Ron había ido hasta el Ral Club de Boston para entrevistar allí a John Felice de los Real Kids, que acababa de tocar allí aquella misma noche con su nuevo grupo, The Taxi Boys. Justo entonces estaban ellas tocando, y tras escuchar su potente actuación, decidió   preguntarles si estaban interesadas en grabar un par de canciones. Una semana después ya las  tenían grabadas: “And I know” y su demoledora versión del clásico de garage “Writing on the wall”. Ron se quedó con “And I know”, dado que “Writing on the wall” ya estaba reservada de antemano por el sello Bona Fide Records.

 
                         
           
 

 “And I know” salió en el 85, compartiendo flexi del fanzine 99th Floor de la siguiente forma:

1 THE BROOD (And I know)
2 BOYS FROM NOWHERE (Boy from nowhere)
3 THE TELL-TALE HEARTS (I get up in the morning)
4 PODZ (Ask what for)

 
       
                                               
 

                                         
   
 

A esta primera canción formando parte de un flexi, siguieron unas cuantas más en diversos recopilatorios

  • “Writing On The Wall” de la que hablábamos antes, pasó a formar parte del LP, “The Deadly Spawn”, en el 86, en el sello Bona Fide.
  • Shake And Shout”/”Surfin’ Eyeball” en el recopilatorio, “Crawling From Within” del sello 77 Records, en 1987.
  • “You Lied To Me Before” en  “Sounds Of Now”, con el sello  Dionysus en  1987.
  • Give It To Me” en  “Dimensions Of Sound” del sello Mystery Scene, también en el 87.     
  • “I Saw What You Did” en un EP llamado  “Lost In The Jungle!” para el sello Stop It Baby, en 1988
How Many Times?”/”Let’s Talk About Boys” en el 7” llamado  “Let’s Talk About Boys Vol. 1” ,con el sello Soon To Be Rare, también en 1988
 
   
                                           
                                                           
   
 

El año 88 termina siendo redondo para ellas: finalmente el sello Skyclad decide por fin lanzar su primer LP, bajo el título de In Spite Of It All.

Un asombroso álbum de debut, con el que demostraron con creces de lo que eran capaces, en el que dejaron claro que lo suyo era el Garage-Punk, con mayúscula, sin concesiones. Este vinilo supuso su

entrada en el formato Lp por la puerta grande, porque facturaron uno de los discos de garage revival más grandes de los 80, a la altura de un Here are The Chesterfield Kings, o de un Inside Outside de los Miracle Workers. También por otro lado creo que este Lp  fue el mejor de toda su carrera discográfica, seguido por el que seria el segundo, Vendetta.

 
   
                                                           
           
 

Desde el “Satisfayin” saturado de  fuzz y con un farfisa envolvente, con el que abren el disco, hasta la vigorosa versión del “Taste of the same” de los Bad Seeds, con el que lo cierran, hacen de él un Lp crucial del garage revivalero de finales de los 80.  Sin olvidar auténticas joyitas donde prima quizás más la parte sixtie que la punk , como “Love me like before”

 

El Lp conforma un todo muy bien terminado: la portada con ellas señalando a un tipo, que probablemente “ha engañado a una de ellas”, la contraportada explicando como se siente la engañada,- “algo asi como subirse en un ascensor con los cables rotos, y notar que caes y caes”-, y lo más importante, las canciones, llenas de furia juvenil despechada.

 
             
                                                           
     
 

Este año 88 fue bastante importante, como vemos,  para el despegue del grupo: además del In Spite of It All, y de “How Many Times?” y ”Let’s Talk About Boys” en el 7” llamado  “Let’s Talk About Boys Vol. 1,  el sello Primitive les publica de nuevo el “Let`s Talk About Boys”  en otro EP, es decir que la misma canción termina incluida en dos discos diferentes, en sellos diferentes.

 
                                   
                     
                                         
                                       
 

 Han de pasar dos años para que el grupo vea publicados dos singles más. Así en el 90 salen “Since He’s Been Gone” / ”You’ve Got Me Cryin”  en el sello Stanton Park, y   “But You’re Gone” / ”You Don’t Need Me”, de nuevo con Get Hip. En ellos ya se refleja el cambio de formación, ya que Allyson es sustituida por Ash Gregory.

 
 
 
 
           
 
     
                                         
                                                           
           
 

Por fin en el 92 publican su segundo Lp, llamado Vendetta, digno sucesor del In Spite of…,y también un single, “I'll come again” / “Knock on my door” ambos en Estrus.  De nuevo un disco cuajado de grandes canciones, ultrasaturadas de fuzz cavernícola, perfiladas con sobredosis de farfisa, y coronadas con la inconfundible voz (y aullidos), de Chris Horne. De nuevo dieciséis “pedazo de canciones”, rebosando crudo garage-punk, dedicadas al amor no correspondido, pero también a la farra y al despendole (“Party crashin’” sin ir más lejos), o “You’re all right”, saltarina, hipnótica y optimista.  Se aprecia un cambio de actitud, que se nota no solo en la temática de las canciones, sino  también esta vez en la portada y contraportada, que van al unísono con el contenido. Empezando por el titulo del Lp en sí, Vendetta!, y siguiendo por la foto de la portada y el dibujo de la contraportada. Vestidas de cuero negro y con actitud desafiante, ¡listas para demostrar como se las gastan!.

                                      

                                    

 
         
                                                           
 
 

Este Lp junto con el primero, las hace famosas en Europa simplemente como un buen grupo de garage, a la altura de unos Fuzztones o Miracle Workers, independientemente del hecho de que todos los miembros del grupo sean mujeres.

La buena acogida de estos dos Lp’s se concreta en enero  del 93, cuando  por fin saltan el charco e inician su tour europeo. Su promotor, de nacionalidad holandesa, las había escuchado por la radio y no dudó en contactar con ellas.

La gira europea duró tres semanas, y llevó al grupo a Francia, Italia, Holanda, Suiza y Bélgica, y constituyó un rotundo éxito. Asi, por ejemplo, en Suiza el público coreaba las canciones; no solo las versiones, sino que también se sabían la letra de las originales del grupo, y en Italia fueron acosadas, literalmente. Hubieron empujones entre el publico, no ya solo para conseguir un autógrafo suyo, sino simplemente para tocarlas.

 
                                 
   
 
 
     
                                   
                                                           
         
 

Hay una anécdota con respecto a esta gira y en general sobre sus conciertos que merece ser contada. Se les preguntó si tenían alguna manía o ritual para prepararse ante de los conciertos y contestaron que si: hacía tiempo habían observado como el cantante de un grupo de Northampton llamado The Malarians, antes de sus enérgicos shows, se preparaba mediante una “formula secreta” que consistía en una aspirina, Gatorade y unos caramelos llamados Snickers. Y dado que parecía funcionarle, decidieron imitarle…y era cierto...¡¡funcionaba!! Esto fue hasta que algunas semanas después hablando con el tipo en cuestión, le comentaron que la fórmula secreta realmente era efectiva, a lo que él, después de pensarlo un minuto, contestó que realmente no había tal formula, y que todo tenia una sencilla explicación: la aspirina la había tomado por su dolor de cabeza, el Gatorade porque era su bebida favorita, y los caramelos porque tenia hambre. ¡El resto era puramente psicológico! La energía nada tenia que ver con fórmulas secretas.

 
         
                                                           
           
 
El tercer Lp, Hitsville, es publicado en el 95,  en esta ocasión con el sello Dyonisius, con el que ya habían participado en el recopilatorio  de garage Sounds of now!.

              

 
 

Repiten de nuevo con disco cuajado de buenas canciones de garage, abriendo con el potente “I can´t belive”, la saltarina “Won’t you tell me” que contagia optimismo a raudales, la atronadora “In and out”, con ese maravilloso farfisa envolviéndolo todo,  o “Gruesome, baby” , ¡autentico Garage cavernícola con mayúsculas! En resumidas cuentas dieciseis fantásticas canciones conforman este tercer Lp que destila energía, calidad y honestidad, se mire por donde se mire. Esto es garage señores, ¡sin trampa ni cartón!

 
         
                                                           
 
 

Desde el 95 hasta el 98 la carrera musical del grupo sufre un parón. En ese año incluyen una de sus canciones, “Come On!”, en el primer volumen del recopilatorio, “Cavestomp!, que tan solo salió en formato CD.

 
                                 
     
 

Finalmente en el 2000 se publica, con el sello Dyonisius de nuevo, el que será el último Lp de la banda hasta la fecha, llamado Beyond the Valley of The Brood.  Se trata de un guiño de complicidad en clave de humor, a las peliculas de Russ Meyer, en el que dan vida a una ficticia banda de chicas, The Swizzle Chicks,  que se pierden en Los Angeles entre pastillas, fiestas salvajes y sexo. Mientras la portada sexy y sugerente, te invita a hacerte con el disco, dentro encuentras a las Brood salvajes de siempre: los trallazos de guitarra de Horne saturados de fuzz, y su capacidad para dejar atónito haciendo lo que mejor sabe: rock and roll, que sigue intacta en este disco,  con canciones como . "Come On, Come on" y "Don' You Stand In My Way,"

 
   
       
                                                           
 
 

Además la banda sigue dando su tributo personal a los grupos clásicos que han influido en ellas, como los Chocolate Watch Band. De hecho el mismísimo  Dave Aguilar  quedó tan impresionado por la versión del  "Don't Need Your Lovin'" que incluyeron en el disco, que incluso llamo a Chris por teléfono a su casa.

 

 

 

Tal como explicaba ella, los “Chocolate” eran parte de su triunvirato personal, musicalmente hablando, junto a Kinks y Stones, y el hecho de que el propio Aguilar la llamase a casa le supuso todo un shock. “…  pensé que me llamaba para demandarme o algo así por lo que había hecho con su canción, que querría dinero o algo por sacarla en nuestro Lp… Oh mierda, me acojoné jajaja, pero no… estaba encantado con la versión! Nos felicitó e incluso nos contó varias anécdotas, como que esa canción en concreto la había escrito dentro de un ascensor, y además nos envió discos suyos de regalo”.

 
   
                                                           
           
 

También este año incluyen una canción suya en un recopilatorio llamado Pink Pussycat, a cargo de la revista Continental, en formato CD.

 

Tras este disco la carrera músical de la banda sufrió otro parón que dura ya 8 años, pero, tal como digo más arriba, las Brood siempre emergen  de nuevo donde menos lo esperas, bien con nuevas canciones o  bien con giras y actuaciones.

 

Por otro lado Chris Horne sigue  en la música, tanto colaborando en la grabación de canciones, en grupos como The Queers,  con su propia banda de rock and roll,  llamada Lady Kensington & the Beat Lords, (con los que ha actuado en el Cavestomp de N.Y.,),  o junto a The Lyres, por poner unos ejemplos, pero eso ya es el comienzo de otra historia que contaré en otra ocasión...